Detrás de Imakiro se encuentra Belén Salinas, artista especializada en origami contemporáneo y creadora de un universo donde el papel deja de ser un material cotidiano para convertirse en volumen, luz y estructura. Su trabajo parte de un gesto aparentemente simple, el pliegue, para construir estructuras de gran precisión, ligereza y equilibrio. Un proceso donde la repetición, la geometría y la luz se convierten en herramientas fundamentales de creación.
Aunque su vínculo con la creatividad comienza mucho antes, fue tras un viaje a Japón cuando decidió dar forma a un proyecto propio y profundizar en el arte del plegado. Una disciplina que conecta con su manera de entender la creación: un proceso paciente, consciente y construido a través de pequeños gestos.
Para Suarez, Imakiro ha desarrollado una serie de tótems verticales construidos a partir de módulos geométricos ensamblados manualmente. Estructuras que nacen a partir de una investigación sobre cómo un material aparentemente sencillo puede transformarse en algo complejo, sofisticado y lleno de presencia. El resultado son piezas ligeras, pero con presencia, que introducen un ritmo visual dentro del escaparate y generan un dialogo silencioso con la joyería.
“El papel es una forma de volver al origen, a la simplicidad y a lo esencial”, explica la artista. “Y a pesar de ser un material al alcance de todos, requiere gran sensibilidad y precisión técnica”.